Para evitar que los emails de restablecimiento caigan en spam, necesitas combinar tres cosas: autenticación técnica, disciplina de contenido y una reputación de envío que los proveedores realmente confen. Cada capa cuenta — saltarse una suele bastar para arruinar la entrega.
Capa 1: autentica cada envío
- SPF — lista las IPs autorizadas a enviar por tu dominio.
- DKIM — firma criptográficamente cada mensaje.
- DMARC — dice qué hacer con el correo que falla SPF/DKIM y envía informes.
Capa 2: el email en sí
- Envía desde tu dominio real ([email protected]), no uno genérico.
- Asunto: claro, con marca, sin clickbait. « Restablece tu contraseña de <producto> » funciona.
- Un único CTA principal, enlace visible arriba.
- Evita adjuntos, texto oculto e imagen excesiva.
- Indica caducidad y línea « si no lo solicitaste, ignora ».
Capa 3: cuida la reputación
- Separa subdominios para transaccional y marketing, para que una queja no afecte a mensajes críticos.
- Valida emails en el alta — los rebotes erosionan la reputación rápido.
- Vigila Postmaster Tools y SNDS.
- Limita el abuso sin frenar a usuarios reales.
Autentica tu remitente ahora
Configura SPF, DKIM y DMARC — y revisa qué poner dentro del email de restablecimiento.