Uno de los regímenes antispam más estrictos del mundo
El correo comercial dirigido a destinatarios en Canadá se rige por la CASL (ley canadiense antispam), formalmente S.C. 2010, c. 23, cuyas disposiciones principales entraron en vigor el 1 de julio de 2014. Su regla central es breve: no puede enviar un mensaje electrónico comercial a una dirección electrónica salvo que el destinatario haya consentido y que el mensaje cumpla los requisitos de contenido exigidos.
La CASL le afecta aunque su empresa no sea canadiense. Los mensajes recibidos en Canadá deben cumplirla, y la ley alcanza en general a cualquier mensaje comercial enviado mediante un sistema informático situado en Canadá. Si su lista contiene suscriptores canadienses, la CASL le es aplicable.
El consentimiento expreso y el tácito no son lo mismo
La CASL reconoce dos tipos de consentimiento, y esa diferencia es donde más remitentes se meten en problemas. El consentimiento expreso es un opt-in que el destinatario da activamente y, en contra de un mito muy extendido, no caduca. Dura hasta que la persona lo retira.
El consentimiento tácito es más estrecho y sí caduca. Nace sobre todo de una relación comercial existente, de una relación no comercial existente o de una dirección profesional publicada de forma manifiesta. Los plazos son concretos: dos años desde una compra, un arrendamiento, un contrato o una operación comparable, y seis meses desde una consulta o una solicitud. Cuando el plazo vence, se acaba su derecho a escribir a esa persona.
La publicación manifiesta es aún más estrecha. Una dirección solo cuenta si la propia persona la publicó, no la acompañó de una declaración rechazando los mensajes no solicitados y su mensaje guarda relación con el cargo o las funciones de esa persona. Que sea visible públicamente no equivale a estar publicada de forma manifiesta, y extraer direcciones de la web no crea consentimiento.
Qué debe contener cada mensaje
Se aplican tres requisitos a cada mensaje electrónico comercial. Debe identificarle a usted como remitente y, si envía por cuenta de otra persona, identificarla también. Debe incluir una dirección postal más al menos uno de estos datos: un número de teléfono, una dirección de correo electrónico o una dirección web; y esos datos de contacto deben seguir siendo válidos durante al menos 60 días después del envío. Y debe incorporar un mecanismo de baja que no cueste nada al destinatario, que se pueda ejecutar con facilidad y que se atienda como máximo 10 días hábiles después de que lo utilice.
Fíjese en el detalle que suele confundir: el plazo es de diez días hábiles, y la ley exige además dar efecto a la solicitud «sin demora», de modo que los diez días son un límite máximo y no un margen de cortesía. La dirección postal es obligatoria en Canadá; un formulario web por sí solo no cumple la norma.
Sanciones y quién las aplica
Infringir la CASL expone al remitente a sanciones administrativas pecuniarias de hasta 1 millón de dólares canadienses por infracción en el caso de una persona física y hasta 10 millones en el de una empresa. Los administradores y directivos pueden responder personalmente cuando autorizaron la infracción o consintieron en ella, y los empleadores responden de los actos de sus empleados en el ejercicio de sus funciones. Existe una defensa por diligencia debida.
La aplicación se reparte entre tres organismos. El CRTC se ocupa de las reglas de consentimiento, identificación y baja. La Oficina de la Competencia se ocupa de las declaraciones falsas o engañosas, incluidos los asuntos de correo engañosos. La Oficina del Comisionado de Privacidad cubre la extracción masiva de direcciones y la recogida de datos personales mediante accesos no autorizados.
Conviene corregir un punto que la mayoría de los artículos en internet sigue equivocando: la acción privada prevista por la CASL nunca llegó a entrar en vigor, y las disposiciones que la habrían creado fueron derogadas a finales de 2025. Hoy la aplicación es únicamente administrativa. Eso no es motivo para relajarse: simplemente significa que el riesgo viene de los reguladores y no de demandas colectivas.
La CASL no es la ley de privacidad de Canadá
La CASL regula el acto de enviar. La Ley de Protección de la Información Personal y los Documentos Electrónicos (PIPEDA) regula de forma separada cómo recoge, usa y comunica los datos personales que hay detrás de su lista, y sigue siendo la ley federal canadiense de privacidad para el sector privado. Cumplir una no le libera de la otra. Las propuestas para sustituir a la PIPEDA se han presentado más de una vez sin llegar a aprobarse, así que planifique conforme a la ley vigente y no conforme a la ley anunciada.
Consulte también:
- Definición de spam, abuso del envío de correos
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